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martes, 6 de abril de 2010

DAVID LICEAGA


DAVID LICEAGA MACIEL

Matador de toros. Nació en México, Distrito Federal,  el 22 de Julio de 1913, Debutó en León, Guanajuato, el 19 de enero de 1929. Se presentó en la Plaza de toros "El Toreo" en 1929.

Alternativa
Fecha: 11 de Enero de 1931
Lugar: México
Plaza de toros "El Toreo de la Condesa"
Padrino: Manuel Jiménez "Chicuelo"
Testigo: Carmelo Pérez
Ganadería: Zacatepec
Toro: "Palillero"

Alternativa (2)
Fecha: 21 de Junio de 1931
Lugar: Barcelona, España
Padrino: Manolo Bienvenida
Testigo: Domingo Ortega
Ganadería: Guadalest
Toro: "Chuponero"

Confirmación
Fecha: 25 de Septiembre de 1931
Lugar: Madrid
Padrino: Nicanor Villalta
Testigo: Domingo Ortega
Ganadería: José Encinas

Alternativa (3)
Fecha: 18 de Diciembre de 1938
Lugar: México
Padrino: Fermín Espinosa "Armillita"
Testigo: Silverio Pérez
Ganadería: La Punta
Toro: "Cabrero"

Se despidió en la Plaza de toros México el 2 de febrero de 1947. Reapareció en 20 de junio de 1948 en Ciudad Juárez, Chihuahua. Toreó su última corrida en Mérida, Yucatán, el 11 de enero de 1959.

Falleció en León, Guanajuato,  el 2 de Noviembre de 1996.


















DAVID LICEAGA FUE UN TORERO CON GARRA, CARACTER Y VOCACION.


Artículo de Don Guillermo Salas Alonso publicado en "El Universal" el día martes 28 de septiembre de 2004.

Carácter, actitud y celo.

No dejarse ganar la pelea. Y triunfar.

Es es el secreto. Y así lo utilizó David Liceaga. Un torero que no alzaba mucho del suelo, pero con un corazón templado, decidido, y con una garra que se manifestaba con toda nitidez dentro y fuera de los escenarios taurinos.

Fue uno de los grandes rehileteros nacidos en suelo azteca: todo un señor con las banderillas y un estoqueador que, sino no reunía el clasicismo del que hacia gala con los palos, sí se manifestaba como todo un prototipo de un torero eficaz, seguro y hábil. David Liceaga: en el tratado de Cossío, someramente se le señala: "Como torero es la elegancia y en fino estilo de banderillero".

Empezó de niño

Fue torero por vocación. Nació el 22 de julio de 1913, en la ciudad de México. Empezó a torear como banderillero en la plaza de Mixcoac.

Como novillero debutó en 1929 en la plaza de León. Tanto que en 1930 sumó 56 festejos, 11 de ellos en la plaza grande, el coso de "El Toreo" de la Condesa.

Por méritos propios y una agenda de éxitos avalados por la cátedra capitalina, llegó al doctorado. Fue el 11 de enero de 1931. El escenario: El Toreo, Manuel Jiménez Chicuelo y testigo Carmelo Pérez. Se lidiaron ejemplares de Zacatepec, siendo el toro "Palillero", el de la alternativa.

En España divulgó su torerismo

A este doctorado renunció Liceaga. Ese 1931 fue magnífico para David. Debutó en Sevilla el 3 de mayo, en en la Real Maestranza, con novillos de Santa Coloma. Repitió el 10, a los siete días, con una novillada de Miura. Esa tarde salió de la plaza a hombros. Hizo su debut en Madrid. Y también abandonó la plaza a volandas de los aficionados. Entonces, ya no había que esperar; David no tenía nada qué hacer como novillero, mucho menos alternar con los aspirantes.

Tan seguro lucía, caminaba, entendía a los toros y se sublimaba con las banderillas, dándoles la ventaja.

Por ello, en unos cuantos domingos se le concede nuevamente el doctorado, el 21 de junio de ese 1931 en Barcelona, de mano de Manolo Bienvenida, quien le cedió los trastos ante el toro "Chuponero" del hierro de Guadalest.

Confirmó el doctorado en Madrid, el 25 de septiembre, de manos de Nicanor Villalta. Consolidó su cartel meteóricamente. En 1932 retornó al suelo patrio. Sumó 11 corridas. La mira de David estaba en España, pero la adversidad le jugaría una mala pasada. En abril 17 reapareció en Madrid, con gran expectación y alternando con sus compatriotas Fermín Espinosa Armillita y Heriberto García. El sexto toro del hierro de don Alipio Pérez Tabernero le infirió una cornada en el muslo derecho. El pronóstico médico: muy grave.

Por ello renunció a realizar campaña en España los años 1933 y 1934, y prefirió recorrer América del Sur: Colombia, Venezuela, Perú, principalmente.

El boicot contra la torería mexicana le cerró definitivamente las puertas del suelo ibérico. Entonces, vivió en nuestro terruño el maestro una etapa dura, difícil, complicada. No dejaba de signar fechas, muy cierto, pero eran esporádicas

Sus proezas

En Barcelona mató quizá el toro más grande que se haya lidiado en esa plaza. En "El Toreo" de la Condesa se recuerda la tarde de ese segundo tercio inmortal, cuando el maestro Fermín Espinosa Armillita lo invitó junto con Carlos Arruza a banderillear a un toro de Zacatepec. Una tercia de exponentes de lo mejor que ha habido en el mundo. Arruza colocó en primer terminó un cuarteo sensacional y David un par en el que cambiaba los terrenos sobre la marcha, imponente, cerrando el maestro Fermín con un par al cambio en los medios, simplemente notable.

El maestro Liceaga cuajó a muchos toros. Destacan dos en El Toreo: el primero, el 13 de diciembre de 1942 alternando con Lorenzo Garza y Silverio Pérez. Tarde triunfal en la que David inmortalizó al toro "Zamorano" de San Mateo. Claro, le cortó las dos orejas y el rabo con vueltas triunfales de los tres espadas y del ganadero don Antonio Llaguno González.

Escribió otra obra de arte el 18 de febrero de 1945, cuando hizo tercia con el español Antonio Bienvenida, tras la reanudación del convenio taurino, y Silverio Pérez, con una corrida de Torrecilla.

Al cuarto toro, "Flautista", de la divisa verde y blanca del hierro de don Julián Llaguno González, le elaboró un trasteo de altos vuelos.

Faena en que el maestro, haciendo alarde de poder, conocimientos y torerismo, cuajó la faena toreando sólo con la mano izquierda. Un modelo de trasteo, pues la mano diestra únicamente la usó para realizar la suerte suprema con la clase que mandan los cánones. Las orejas y el rabo. Por cierto, esa fecha fue más significativa: se convulsionó el país. En Puebla, tras un evento político, al terminar de comer se sintió mal y murió el general Maximino Ávila Camacho, quien ese entonces manejaba la fiesta brava en México. Maximino era hermano del general Manuel Ávila Camacho, Presidente de México.

La faena al toro de Torrecilla se consideró toda una joya, por su elaboración y plantamiento.

Vino, por desgracia, otro duro golpe para David: el fallecimiento, en España, de su hermano Eduardo, a consecuencia de la cornada que le infirió un novillo de Concha y Sierra, "Jaranero", en la plaza de San Roque, el 18 de agosto de 1945.

Maestro de toreros

David Liceaga también pisó la Monumental Plaza México, el 2 de febrero de 1947, en su adiós a los ruedos, fue el primer espada de la tercia que se conformó con Silverio Pérez y Manuel Rodríguez Manolete , con Coaxamalucan.

Retornó y se "calzó", nuevamente, el terno de luces. Su adiós definitivo fue el 22 de abril de 1956, alternando con Luis Briones y Miguel Ángel García, ejemplares de Xajay. Una corrida que no tuvo la brillantez deseada por los toreros pues no todo suele ser color de rosa.

El maestro Liceaga siguió dentro de la fiesta. Cuando El Toreo caminó con fuerza, en la época del ingeniero Armando Bernal y el licenciado Lázaro Martínez, nuestro personaje fundó y consolidó una escuela taurina donde, entre otros, entrenó a Germinal Ureña, Emilio Sosa, Chucho Morales, Mariano Rodríguez, Francisco Calderón Parrita , su sobrino Mauro Liceaga y también se unió ese singular personaje que fue Roberto Mendoza El Sándwich .

Una anécdota causó furor en el medio taurino: cierto día, charlando David con los muchachos, les expuso: "Miren en mi juego de espadas, tengo una que es sensacional, puedo atravesar una moneda de 20 centavos sin que pierda el filo". Era una moneda de cobre.

El Sándwich , quien era muy "cachondo" como suelen aducir los toreros, se pasó de rosca, hasta de falta de respeto y de inmediato dio una respuesta, "¡sería un veinte, pero de tunas, maestro David!".

Desapareció la escuela con el tiempo y salió a la palestra David Liceaga Jr., su hijo, al quien dedicó toda su atención hasta hacerlo matador de toros. Tuvo la satisfacción de verlo tomar la alternativa el 14 de marzo de 1982, en la Plaza México, de manos de Marcos Ortega y como testigo el francés Nimeño II , con Rancho Seco.

En la ciudad de León, Guanajuato, concluyó su existencia. El 2 de noviembre de 1996, el Día de los Santos Difuntos, entregó su alma al Creador a consecuencia de una deficiencia pulmonar, a los 83 años.

Sin duda adornó con un hermoso par de banderillas, con la brillantez con que lo hacía, a la parca, al mismo tiempo en que se lo llevaba. ¡Y olé...!

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