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martes, 6 de abril de 2010

MARBELLA ROMERO


MARBELLA ROMERO NUÑEZ

Matadora de toros. Nació en Morelia, Michoacán, el 6 de Abril de 1976. Debutó como novillera el 10 de julio de 1995 en San Pedro Xalostoc, estado de México. Alternó con José Mercado y Alejandro Ayala, completando el cartel el rejoneador Mario Brilhas. Se presentó en la Plaza de toros México el 10 de octubre de 2003, con el novillo "Enamorado" de El Vergel. Alternó con Raquel Sánchez e Hilda Tenorio.

Alternativa
Fecha: 15 de Diciembre de 2007
Lugar: Morelia, Michoacán
Plaza de toros Monumetal
Padrino: Rafael Ortega
Testigo: Isaac Chacón
Ganadería: Pepe Garfias
Toro: "Juan Diego"







































MARBELLA ROMERO
"Torera... más allá de donde ven mis ojos"
Por: Rolando Diazgonzalez
www.revistapersonae.com
Número 56, Julio 2004

"El toreo es caricia. ¿Y quién mejor para eso que una mujer?"
Curro Rivera

El toreo no es cuestión de género. La mujer, al parejo del varón, en el ruedo y fuera de él lucha con igual fuerza. Con la misma inteligencia y grado de sentimientos. Pero frente al toro, los miedos, el valor, el arte, el placer de la lidia, llevan estilo personal. La pasión es uno mismo.

La novillera Marbella Romero es la que nos regala esta reflexión, lograda a fuerza de las luchas libradas en esa profesión consubstancialmente considerada propiedad del género masculino.

Aunque, en realidad ha habido más mujeres toreras de lo que suele creerse: Juanita Cruz, Conchita Cintrón o Maribel Atiénzar. Aunque aquella convicción acendrada hasta la terquedad cobró nuevos bríos cuando por primera vez una torera, Cristina Sánchez, a los 25 años de edad, dio la alternativa a otra matadora: María Paz Vega, de 22. En aquel entonces se dijo que la torera malagueña se iniciaba en 'un mundo, hasta hace poco, exclusivo de los hombres', del macho, como se estila en la jerga taurina decir
al matador.

En el presente, Marbella Romero, coincide con la importancia que representa Cristina Sánchez, para darle a la mujer el mismo lugar poseído históricamente por el varón en el arte del toreo:

-El año que vino Cristina Sánchez es cuando a mí se me abrieron las puertas. Vino a poner en muy alto el nombre de la mujer en los toros. El sitio que ocupa nos hizo ganar el respeto de aficionados, toreros y empresa.

Los expertos taurinos de España y México se asombraron y estallaron en comentarios. En todos los medios de comunicación expresaron: las mujeres en los toros, como en muchas otras cosas 'propias' del varón, siempre la han tenido difícil. O las llamaban 'marimachas' o cosas peores. A Juanita Cruz de la Casa (1917-1981) la acusaron de republicana y enemiga del régimen franquista, lo que le acarreó problemas legales no sólo para torear sino para retornar a España.

"El traje de luces, no se sabe por qué, ha sido y es signo de virilidad. Luego dicen de la mujer que lo viste: o tira a hombre o invade el campo sagrado del marcho. Pero llegará un día en que toreen tan bien o mejor que los hombres".

Y es cierto, Marbella Romero avala lo que dijo el gentil torero sabio Curro Rivera: "El toreo es caricia. ¿Y quién mejor para eso que una mujer?".

El germen y el fruto

Ahora todo es maravilloso en la carrera de Marbella Romero. Sobre todo en la relación con sus padres. Reconocen y valoran su gran lucha, silenciosa, a veces escurridiza, furtiva, como si hubiese sido acción prohibida.

En realidad lo fue. Oriunda de Morelia, Michoacán, su familia es aficionada extrema del fútbol. Ciento por ciento. Ninguna ligazón con la Fiesta Taurina. Para su padre, restaurantero de abolengo, hombre de arduo trabajo cotidiano, no existían más que la labor del día a día y el fútbol. Por añadidura también la de su madre.

-Aún años después no me tomaban en serio, no me hicieron fáciles las cosas en la vida. Mi padre, cuando yo tenía que ir a una ganadería o torear, me ponía a trabajar horas extra porque seguro al día siguiente no me iba a presentar. Me ponía muchos obstáculos para que yo dijera 'hola y adiós', casi no me apoyaba. Fue duro ese proceso. De repente mi mamá nada más me decía: 'yo te doy la bendición, no puedo hacer más por ti' y cuando yo toreaba y había partido de fútbol, ellos preferían irse al estado.

Aquel día, fecha no registrada con precisión, cuando aún niña fue llevada a una de las tradicionales corridas de la Monumental de Morelia, por la inercia de la tradición, nada que ver con la afición y quizá por la curiosidad de ver torear a quien encabezaba el cartel, David Silveti (q.e.p.d.) fue sembrada la semilla de la afición taurina en mente y corazón de Marbella Romero.

-Fue una faena esplendorosa. David Silveti estaba cuajando al toro con belleza, arte torero, frente a la gente desbordándose de pasión. De pronto, vino la cornada. Fue un terrible impacto para mí. Me horrorizó. Salí de la plaza llorando, diciéndoles a mis padres que jamás me llevaran a los toros. Habíamos ido por tradición. No éramos aficionados.

"Durante mucho tiempo después no lo olvidaba. No podía comprender cómo después de aquella belleza de faena, de comunión entre torero y afición, pudiera estar presente la muerte. Algo caló muy hondo en mi espíritu, incomprensible, indescriptible para mí. Mucho menos el pavor me podría haber permitido incubar la idea de que yo quisiera ser torera ni nada que tuviera que ver con el toro.

A buena distancia de aquel día, después de muchos otros de insomnio, Marbella Romero tiene ideas claras sobre esa semilla sembrada por el arte de David Silveti en cuya bella faena estuvo la sombra de la muerte. Combinación para ella imposible de aceptar: belleza y muerte, que ahora para ella es algo natural, tanto que en su sencilla, preciosa y natural forma de decir las cosas enfatiza:

-Si me sugestiono con la mala suerte me daño. No lo hago. Con el miedo me'cho pa'lante y no me pasa nada. Triunfan tus ganas de querer ser cuando uno se viste de luces. Para mí, cada vez es un acontecimiento grande, lo vivo con verdad, respeto, y no pienso nada negativo. Inclusive, estoy preparada para morir en el ruedo. Moriré, sí, pero agradecida con Dios, porque estoy haciendo lo que más me gusta.

Tras el percance de David Silveti, a Marbella Romero se le hizo costumbre leer las crónicas taurinas en los periódicos, a investigar sobre la tauromaquia, a no dejar pasar cualquier noticia o comentario radiofónico o televisivo sobre toros y toreros.

Cuando terminaba la prepa, casi a los 19 años, conoció al matador Joselito Torres (q.e.p.d) El destino. El torero tenía una escuela taurina y accedió a darle clases en el 94. Aquel impacto empezó a dar frutos. Despertó el sentimiento anidado en la niña, quería saber el manejo del capote, la muleta, las banderillas, la espada, las suertes, los perfiles del toro. Se empapó lo más que pudo de la fiesta.

'Ponte tiesa y saca los brazos' le decía el maestro Joselito Torres.
Vino la prueba, tenía que enfrentar su primer toro. Estaba felizmente aterrorizada. Era el acontecimiento de su vida después de tantas fantasías, ilusiones y trabajo mental. Llegó el día de la tienta. Gracias a Dios, maravillosa.

El 10 de julio de 1995 vistió de luces y debutó como novillera en San Pedro Xalostoc. Cortó dos orejas y salió en hombros. Alternó con Mario Brillas, rejoneador, así como los novilleros José Mercado y Alejandro Ayala. En noviembre de ese mismo año en Moroleón alternó con otras novilleras y cortó su primer rabo. De entonces a la fecha ha sumado más de 80 novilladas.

En esa misma plaza, el 5 de febrero del 96 en una novillada mixta con toros de Chafic sufrió su primer percance severo en su mano derecha, donde le pusieron una placa con tornillos. Se retiró un larguísimo año. No obstante, sin haber recuperado ciento por ciento la fuerza sigue cosechando triunfos.

Quizá por el daño en la diestra, su mejor suerte es el natural, por el lado izquierdo se siente a modo. El golpe no le restó un ápice su espíritu torero. Aquella censura paterna del "Estás loca si dices que quieres ser torera", es parte del pasado triste, cuando sus padres le hacían más fiestas al balompié dejando que luchara muy solitaria. Pero era tan firme su decisión que su 'locura' sigue ahí.

Clímax

Joselito Torres, desde el cielo baja para seguir con su tarea de Ángel Guardián, donde Marbella Romero se encuentre. No puede olvidar lo que otros diestros y aficionados le decían acerca de ella: 'oiga matador, cómo cree que esta muchacha podrá ser torera' y lo que el maestro les respondía: 'tengo plena fe en ella, creo en ella y sé que podrá llegar a ser figura', camino en el que la matadora camina segura.

Llegó el día -después de constantes esfuerzos de su apoderado, Rafael Romero- de presentarse en la México. Ese 10 de octubre del 2003, en su debut, le fue requetebién. ¡Se convirtió en la primera novillera que cortaba oreja en la
Monumental!

-Era otra de las cosas maravillosas que Dios me tenía destinadas. Aparte de darme la oportunidad de torear en la México, me daba un premio adicional: pasar a la historia como la primera novillera que cortaba una oreja en la Plaza México.

Empero, no fue el primer gran trofeo histórico ganado por Marbella Romero. En el 2002, corriendo la legua con su apoderado fue invitada a representar a la mujer en la fiesta de los toros ¡En Corea! Donde no se comprendía la filosofía de la tauromaquia.

Alternaba en carteles mixtos. Tuvieron que hacer presentaciones en todos los medios para explicar en qué consistía la fiesta brava. Llegó el día. La suerte estuvo de su lado. Ahí hizo historia como la primera torera, mujer, que mataba un toro en Corea, donde nunca se había dado una corrida. Además cortó oreja.

En la plaza portátil que se montó en Seúl, explotaron los sentimientos de tan encontrados. La mayoría lo resistió. Los que no, se salieron. Pero al final, el triunfo de Marbella Romero, más que matar bien su burel, recibió apoteótica salutación por parte de las mujeres coreanas que la felicitaban por ser tan igual que los varones ya que ellas están muy marginadas. Pero ese machismo no solamente se da en el Oriente. Marbella Romero descubrió que en España está mucho más acendrado. Allá corrió a una aventura que le habían dibujado "maravillosa", pero sólo fue a enfrentar el desprecio, la burla, el engaño del toreo hispano. Sin embargo, eso templó su carácter y siguió en su empeño.

Perseverancia es su característica principal. Marbella Romero se sabe rebelde, entrona, terca, pero sobre todo positiva, optimista. Así como está preparada para morir, también lo está para triunfar. Conoce por experiencia propia todas las vicisitudes del toreo, pero ninguna la arredra, ninguna la acobarda, por el contrario, ante cada reto se autofortalece, va pa'lante.

Sabe que la fiesta tiene tropiezos, pero no atribuibles a la empresa, sino al gobierno que pone muchas trabas y no le otorga el mínimo apoyo a la Fiesta Taurina que es toda una cultura, un espectáculo que da trabajo a mucha gente. Ahí, me dice, es donde se debe destrabar la voluntad.

Lo que sea. Marbella Romero, es torera, cuya afición "va más allá de donde ven mis ojos" y seguramente es muy lejos, hasta el 5° cielo desde donde Joselito Torres viaja para velar por ella y más allá, el responsable de todo esto, David Silveti, cuyo arte maravilloso hizo torera a Marbella Romero.

Afinidad y destino previstos por Dios, hasta en el nombre.

3 comentarios:

  1. Un orgullo para Morelia, asi como tu señor padre, el famoso Mago, nuestras oraciones y apoyo para ti, en estos momentos de pena que embarga a tu familia, sabemos que desde el cielo el te cuidara y te ovacionara por tus triunfos, todavia te recordamos vestidita de canario en las canchas de nuestro querido equipo. Bendiciones para ti, con mucho cariño y respeto.

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  2. El placer de que mi tio José "joselito" Torres, fuera el padrino de Marbella. QEPD

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  3. Saludos para mi paisana.... que aun tengo una foto de ella....firmada un dia de mis visitas a Morelia.... gracias por tu belleza taurina. Desde Texas USA....Alberto.

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