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martes, 3 de abril de 2012

FELIX GUZMAN


FELICE KUTMANN SCHOPENHAUSER
"EL TORERO NIÑO"

Matador de novillos nacido en México, Distrito Federal, el 29 de julio de 1923, hijo de italiano y alemana. Se vistió de luces por primera vez en Tehuacán, Puebla, el 1 de octubre de 1939. Tras haberse convertido en uno de los favoritos de la afición por sus repetidos triunfos en la plaza de toros llamada "La Ford", se presentó en la Plaza de toros "El Toreo" el 6 de julio de 1941, alternando con Antonio Rangel y Mario Sevilla con novillos de La Trasquila. Repitió el 13 de julio siguiente con los hermanos Pepe y Juan Vela con un encierro de Caltengo, triunfando de manera rotunda de tal manera que el público lo paseó en hombros por el tendido. El 30 de mayo de 1943, alternando con Pepe Luis Vázquez y Arturo Fregoso, el novillo "Reventón" de Heriberto Rodríguez le dió una cornada en la ingle, cornada que no se consideró de importancia, pero se presentó la gangrena gaseosa que lo llevó a la tumba el día 2 de junio.


FELIX GUZMAN (1923-1941)
Tomado de www.lostorosdanyquitan.com del Ing. Leopoldo Peña del Bosque.

La extrema pobreza en la que vivía le hizo pensar a Félix Veglio Schopenhauer (o Helglei) en que sería la práctica del toreo, la que le pudiera sacar de la inopia en la que vivía con su hermana y su madre, que a base de privaciones, de abandono del padre de sus hijos, le obligaba a lavar ropa ajena de los vecinos del barrio de la Barranca del Muerto, en Mixcoac, D.F. Pero esa misma extrema pobreza en la que vivían hizo que la madre empezara por perder la razón, y era común para los habitantes de esa parte de la Ciudad de México, verle caminar por las calles hablando sola, cuando se trasladaba de su humilde habitación que consistía en una choza cubierta con láminas de cartón y piedras encima del techo para evitar que alguna ráfaga de viento se lo llevara de esa humildísima vivienda, cuando salía rumbo a la casa de algunos de ellos que accedían a tomar sus servicios.
Desde luego su apariencia andrajosa, ocultaba quizás una belleza, de pelo rubio y ojos azules. Era muy alta, delgada, aunque su mirada extraviada y su aspecto de limosnera no causaba mucha confianza, pues además se expresaba en español con una dificultad manifiesta, dado su origen alemán y eso a veces era un impedimento de comunicación con el vecindario en el que habitaba aunque algunas almas caritativas, le daban el trabajo que lo hacía bien. Y el 29 de julio de 1923, trajo al mundo a un hijo de bella presencia y cabellos rubios, nació pues en el taurinísimo barrio de Mixcoac en donde nacían los toreros o se hacían en él. Y Félix, andando el tiempo y mirando la extrema pobreza en la que vivía, se decidió a hacerse torero por amor a su madre y a su hermanita menor. Y así cuando apenas contaba con 16 años de edad, vistió por primera vez el traje de luces en la plaza de Tehuacan, Puebla; en calidad de banderillero el 1° de octubre de 1939. Teniendo amigos que deseaban ser toreros, no fue raro que se enrolara con ellos y en alguna tarde fue a dar a la placita "Ford" de por la Calzada a la Villa de Guadalupe y ahí poco a poco se hizo notar por su extremo valor y decisión en lo que hacía, aunque carente de la técnica adecuada. Sin embargo ahí se hizo un ídolo al lado de Luis Procuna Montes "El Berrendito de San Juan", de Fernando López "El Torero de Canela", de Rafael Osorno aquél que se inmortalizara pegando 45 naturales seguidos a un astado llamado "Mañico" y de otros novilleros que llegaron luego a ser famosos toreros en México, D.F. El empresario de la Plaza de Toros "El Toreo" Anacarsis Peralta "Carcho" para sus amigos; asistía con frecuencia a ese lugar en donde entrenaban y jugaban al toro incipientes chamacos que deseaban ser matadores de toros y de entre ellos destacaba Félix que en su palmarés, por aquellos años ya contaba con treinta festejos toreados y fijándose en él, se lo llevó a la Plaza de Toros "El Toreo" de la Colonia Condesa en la capital del país y lo debutó allá el 13 de junio de 1941, bautizándole como "Félix Guzmán" .De esa manera y con su deseo de ser, pronto se distinguía por su valor y entrega, convirtiéndose a poco en un ídolo de la afición taurina de la capital del país, repitiéndolo el empresario por sus actuaciones en plan grande y pronto era el torero favorito de México. Y desde luego la gente que le quería bien, en una tarde de esas en la que había realizado un faenón a un toro de la ganadería de Caltengo, la afición no se conformó con obligarle a dar la vuelta al ruedo en el coso, sino que fue por él al ruedo y lo trepó al tendido en donde de brazo en brazo, y como algo inusitado y nunca más visto, dio; cargado así la vuelta a la plaza en medio de la euforia general. Pero; carente de la técnica necesaria que aprendía a trancos, en cada actuación; de la misma manera sufrió varias cornadas graves, una en el vientre, otra en la boca, pero; como era un novillero muy taquillero el empresario iba y lo sacaba materialmente con las heridas aún sin sanar, para ponerlo a torear en otro festejo, lo que nunca debió de aceptar su apoderado "El Chato Armilla". Y el tiempo pasaba y su vida transcurría así y a su lado pasaron en triunfo los Luises Procuna y Briones, Antonio Velázquez, Rafael Osorno, Juan Estrada y otros. Y aquél 30 de mayo de 1943, reapareció aún herido en el coso de la Colonia Condesa alternando con Pepe Luis Vázquez el de Matehuala, S.L.P. y con Arturo Fregoso en la lidia de astados de la ganadería de don Heriberto Rodríguez. El astado llamado "Reventón" muy apenas estiró el cuello y le pegó una cornada en la ingle, sin que gran parte del público se diera cuenta, pues la cornada no era aparatosa ni el momento fue de tragedia.
El chaval siguió toreando impertérrito y en esos momentos nadie intuía que tuviera a la postre tan graves consecuencias. Le metió la espada al toro y por su propio pié se fue caminando a la enfermería de la plaza. Tenía una cornada de 15 centímetros en el Triángulo de Scarpa de la que se dijo tardaría no más de quince días en sanar, salvo complicaciones, según decía el parte médico. Pero; éstas llegaron, y mucho se dijo después si había sido un descuido de los médicos, el caso es que se presentó la septicemia gaseosa que pronto minó su débil organismo y 76 horas después de ser corneado, moría el simpático y juvenil torero. El terrible torrente de mala suerte que le deparaba el destino, no fue soportado por su señora madre que enloqueció, perdió la razón... ¡Un triunfo sensacional que se pagó a un precio demasiado alto!

Foto: tomada de www.desde.el.tendido.blogspot.mx

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