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jueves, 25 de octubre de 2012

JESUS MUÑOZ "EL CIEGO"














JESUS MUÑOZ LOPEZ

Matador de novillos. Nació en Salamanca, Guanajuato, el 29 de junio de 1916. Se presentó en la Plaza de toros "El Toreo de la Condesa", el 24 de junio de 1934. Alternó con Fermín Rivera y Juan Estrada con novillos de Malpaso. Previamente, el 12 de septiembre de 1930, participó en la presentación de la  ópera "Carmen" cuya figura principal fue la cantante Esperanza Iris, y Jesús lidió dos becerros de la ganadería de Malpaso. Falleció en México, Distrito Federal, el 2 de agosto de 2001.
 
LA FIESTA TAURINA MEXICANA DE LUTO

Murió el legendario Jesús Cieguito Muñoz
Por JOSE MATA
Publicado el 3 de agosto de 2001.

Ayer a las 6:05 de la mañana, dejó de existir el legendario Jesús Cieguito Muñoz a los 85 años de edad,
víctima de un paro respiratorio. El severo enfisema pulmonar, la diabetes y la extrema debilidad ya no pudo ser soportada por su frágil cuerpo y lamentablemente claudicó.
Su nombre completo: Jesús Muñoz López; nació en Salmaanca, Guanajuato, el 29 de junio de 1916. Sus comienzos los hizo como becerrista formando pareja con Carlos Vera Cañitas, incluso hasta en los espectáculos cómicos. El 24 de junio de 1934, se presentó en la plaza El Toreo de La Condesa, alternando con Fermín Rivera y Juan Estrada, en la lidia de reses de Albarrada.
Siempre se adivinó en él una futura figura del toreo, penosamente malograda, por haberse extraviado en la vida licenciosa. Decidió abandonar la profesión en 1941, regresando en 1946, para retirarse en forma definitiva en 1952.
El Cieguito Muñoz vivió intensamente infinidad de facetas en la fiesta, por eso inspiró libros como Más cornadas da el hambre de Luis Spota, o El Zopilote mojado de López Antúnez.
Fundó la Agencia Informativa Muñoz, donde todos los toreros y novilleros se reportaron durante más de 50 años, para notificarle de las incidencias sobre los festejos en los que participaban, y a su vez, El Cieguito las transmitía a las redacciones. Todavía platicamos con él con relación al festejo de Ecatepec, el domingo pasado, al que acudió y fue de alguna forma la puntilla que lo ha llevado a la muerte, porque cayó una fuerte lluvia que le mojó agravando su estado clínico en una neumonía fulminante.
Apoyó a muchos torerillos que al llegar a la capital quedaban desprotegidos y no sólo los que venían desde la provincia mexicana, sino hasta de otros países taurinos, dándoles casa, vestido y hasta sustento, en lo que él denominó su Cueva.
Igualmente, fue un agudo poeta costumbrista, letras vivas suyas son las que escribió dedicadas a Carlos Arruza: Si yo fuera torero, Juan Silveti, entre otros. Un declamador sinigual, del que gocé al escucharle, en ocasiones hasta diario, interpretar ya fuera palabras de su inspiración o de artistas como García Lorca. Y un conversador que tenía tema para todo.
Homenajes recibió muchos, entre ellos, el que la plaza de toros de la ciudad de Carretas, ahora San Nicolás de Morelos, Chihuahua, lleve su nombre.
Nuestro incansable Cieguito Muñoz... no, no ha muerto.
Tan sólo su esencia ha trascendido de su parte corporal, que mañana quedará depositada en la tierra, al universo, donde continuará evolucionando.

 



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