Nació en México, Distrito Federal, el 10 de agosto de 1906.
Se presentó en la Plaza de toros El Toreo el 23 de junio de 1933. El cartel de esa tarde lo formaban los novilleros Leopoldo Ramos “El Ahijado del Matadero”, Agustín Chávez y Silvino Hernández “El Ahijado de la Indianilla” con novillos de Rancho Seco. Juan Monroy “El Niño de la Faja”, Maurilio Rodríguez y Luis del Valle lidiaron al final tres novillos.
Fue maestro de toreros, entre ellos, Mariano Ramos.
Falleció en México, Distrito Federal, el 23 de agosto de 1985.
“VALLITO”, LOS “CHARLOTS” Y EL BURRO-TORO
Por ARELIA
EN Luis del Valle, "Vallito", se repite la historia del soñador de Ia gloria, del torero malogrado al que un destino adverso apartó de la senda dorada del triunfo. La historia de Luis del Valle no fué la obscura y repetida del torero fracasado, sino la cruel y amarga del artista malogrado, que no es lo mismo; porque en el toreo fracasan los inconscientes, los "chalaos", los que pueden ser toreros con sólo vestirse de luces. Y se malogran aquellos que sí tienen condiciones para ser toreros, por una de estas dos cosas: cornadas o mala administración, y a veces, para mayor ensañamiento, por los dos motivos mencionados como en el caso del personaje que inspiró este artículo.
Luis del Valle fué un torero de amplísimas posibilidades. Tenía tres grandes virtudes que por si solas lo hubieran encumbrado como figura del toreo: afición a raudales, calidad y un valor de espanto, no del que espanta y angustia por inconsciencia, sino del que emociona por firme, sereno y auténtico; vamos, el típico valor torero. Con sólo ese valor macizo y rotundo, Luis hubiera llegado muy lejos, pero él no supo ni administrarlo ni administrarse como torero de calidad y valía. Su afición a lo Quijote, romántica y despreocupada, le hacía creer que la gloria bajaba del cielo envuelta en los encajes de las nubes lejanas… y no buscó ni fuerza, ni apoyo en la experiencia aguzada de un buen apoderado, ni los consejos de un mentor, ni mucho menos la ayuda de algún mecenas más o menos influyente o romántico. Además, los toros le pegaron muy fuerte. Sin nadie que frenara sus actos, Luis vivió una vida despreocupada, alternando sus triunfos en la plaza con la farra rumbosa en la que los más agasajados son, por cierto, los amigos y las… amigas del torero.
¡Lástima de torero! ¡Y lástima de calidad y valor tan desperdiciados! Cuando Luis volvió la cara fustigado por un presente inquietante, el tiempo había pasado, llevándose lo mejor de su juventud y sus facultades. Atrás quedaban las tardes de gloria con oros de sol de triunfo y rojeces de sangre joven y ardiente, sangre de torero que tarde a tarde se entregaba con la esplendidez de su afición romántica y despreocupada y su valor heroico y desperdiciado.
Quedaba ante él , el futuro incierto e inquietante, presagiándole el viacrucis cruel e indeterminado del torero malogrado que, a cuestas con su amargura y la ponzoña del virus indestructible, va a tumbos por esas plazas de Dios...
ooo
La cosa empezó porque un día... Luis, entonces un chavalillo de dieciséis pimpantes primaveras, "chícharo" de una carnicería, fué à los toros merced a la accidental generosidad del patrón. En el tendido de la plaza el chico se sacudía de nervios, profundamente impresionado por un espectáculo que le "llegaba" hasta el tuétano. Ya no pensó sino en hacerse torero. Y por sacarle verónicas a la mujer del patrón, lo corrieron del trabajo como lo corrieron también del hogar porque Luisito se descuidaba del gasto por darse el lujo de tomar clases de toreo de salón... Un "vivillo", como hay muchos en "el toro", con sólo media docena de clases "teóricas" que se hacía pagar espléndidamente por el muchacho, lo sacó a banderillear un novillo en alguna placita. Las palizas que sufrió el neófito fueron de espanto, pero ya desde entonces asomaba su valor extraordinario y, lejos de dolerse al castigo, su entusiasmo subió de punto.
En su afán de hacerse torero se unió a una pandilla de torerillos ya un poco fogueados, entre ellos Rafael López, Pepe Leal, Higinio Tapia "El Faico" y otros que lograron destacarse: remendó capotes y confeccionó banderillas en la casa de "Frascuelillo", y le hizo "el toro" a maletillas, "chalaos" y torerillos anónimos que andando el tiempo fueron figuras del toreo. Fué discípulo del "Patatero", pero el antiguo banderillero de Gaona sólo tenía ojos para Heriberto García, su discípulo favorito, y aleccionó a Luis como banderillero para que acompañara a Heriberto en las corridas foráneas. Pero Luis no estaba conforme con tal aprendizaje, él quería "andar sólo por el mundo". Su éxito en la popular placita de Nativitas, alternando con Luciano Contreras y Vicente Cárdenas "Maera", entonces novilleros, le dió bastante cartel en las placitas del Distrito Federal, realizando una brillante campaña que seguramente le hubiera abierto las puertas de la plaza grande; pero un incidente le hizo variar el rumbo que tan directamente lo llevaba al triunfo: "Frascuelillo" se encontraba en un tremendo apuro, le faltaba un "charlot" para su cuadrilla bufa que estaba a punto de debutar en Jalapa. "Luisillo, hijo de mi alma -suplicaba angustiado "Frascuelillo"- sácame de ésto. Acuérdate lo que yo te he ayudao". Y ante el quejumbre del hombre y sus invocaciones a la gratitud, el chico cedió... ¡Qué falta le hizo en tales momentos un fuerte tirón de orejas! Ya lo dijo el flamenco: "La administración es la... administración".
ooo
En tierras jarochas -después de hacer el "charlot"-, le llovió el trabajo al joven torero. Cuajó como un gran banderillero y en toda la región no hubo quien le ganara la pelea, clavando los palitroques. En su afán de éxitos y aventuras se fué a Tabasco con Manuel Gómez Blanco "El Yucateco". Ya para entonces los toros lo habían castigado repetidamente. Luis comprendió que cada vez se iba desviando más y más de la ruta que se había trazado y quiso volver sobre sus pasos. Y cuando regresaba a la Capital, decidido a recuperar lo que alguna vez había tenido al alcance de la mano, conoció e hizo amistad con un torero español, Manuel Martín "Manolete", quien logró convencer al inexperto muchacho que era en Chiapas donde le aguardaba gloria y riqueza, Y a tan lejanas tierras fué Luis con el coleta hispano, viajando en carreta y a lomo de buey por la virgen región, haciendo la vida nómada y pintoresca de los gitanos. Quizá juzgaba Luis que esto de la "gitanería" iba muy a tono con su oficio, pero lo cierto era que las aventuras no daban ni lustre ni provecho a su carrera artística.
Al fin, convencido de que su porvenir estaba en México, volvió sobre sus pasos... Sólo que, como quien dice, tuvo que volver a empezar: la carrera del torero no admite retrasos. En una "cala" de torerillos que efectuó Juan Aguirre, "El Conejo", destacó, como era natural, nuestro héroe, y el célebre "licenciado" Freg quedó tan encantado con las hechuras del muchacho que decidió apoderarlo; pero al "licenciado" lo traía loco el frontón y descuidó la administración de aquella alhaja torera que era "Vallito" ("Frascuelillo" ¿cómo no! fué el creador del diminutivo).
Así las cosas, pasó un año con sus largos doce meses sin que Luis viera la suya, y entretenía sus ocios escuchando cuán gloriosas eran las hazañas frontonísticas de su apoderado. ¡No era por ahí! Al año siguiente -1932- se inauguró en Xochimilco una plaza de toros. Ahí debutó Luis con éxito tan rotundo que repitió diez domingos consecutivos. Y fué tanto el cartel y la nombradía que adquirió por aquella época, que posiblemente lo hubieran contratado para la plaza grande. Pero ¡ya no estaba de Dios! un cornadón en la ingle derecha, lo puso en peligro de muerte y lo retuvo largo tiempo en la cama.
En el año 1933, ya recuperado, realizó una breve y triunfal campaña en la plaza de Tacuba, disputando y ganando la Oreja de Plata a novilleros de la nombradía del "Tato II", Jesús Quintero, Jorge Carrera y otros más. Visto el éxito, le firmaron, ¡al fin...!, para "El Toreo". Nuestro héroe se preparó con todas sus fuerzas físicas y espirituales para salir airoso de la gran prueba. Y aquella tarde, 10 de julio de 1933, se acicaló lo mejor que pudo y lleno de optimismo y esperanzas pisó el ruedo del entonces primer coso de América. Sus alternantes eran "Ahijado del Matadero" y Agustín Chávez; los toros, de Rancho Seco. Todo fué viento en popa hasta el segundo toro. A punto de salir el de "Vallito" se desató, ¡cosas del destino!, un aguacero tan tremendo que obligó a la suspensión del festejo.
Después... empezaron, las promesas, las "largas"... y pasó un domingo y otro y a "Vallito" no se le daba la oportunidad a que tenía derecho y ¡tanto! Si hasta había pagado uno de los dos toros que tenía que matar... pero estas cosas ocurren con tanta frecuencia en el medio... "Vallito" debía tener paciencia: ya llegaría su turno, ya llegaría...
Pero como de promesas no vive el hombre, Luis del Valle, triste y desilusionado, se fué a correr la legua por todas las plazas y placitas del Estado de México. Su carne estaba dolida, su espíritu decaído: y una vez más su casta y su valor auténticos se impusieron sobre la mala suerte. "Vallito" triunfaba por dondequiera que fuese, ganando la pelea a toreros con tanta fama de valientes como Paco Gorráez, "El Vizcaíno", "El Temerario", "Terremoto de Tacuba" y otros a cual más de bravos y "salidores". Y así como hubo triunfos, hubo también cornadas que obligaban a "Vallito" a largos meses de inercia, Y en tanto el tiempo corría, corría..
Algunos años más, y "Vallito", las ilusiones rotas, las facultades mermadas, suspendió sus actividades toreras. No queriendo abandonar el medio, empleó los dineros reunidos a costa de sacrificios y sangre en… ¿en qué creen ustedes? pues en adquirir ropa de torear para alquilarla. El negocio no resultó. Si lo sabremos nosotros, que trabajamos seis meses con sus ciento ochenta días el Guardarropa Gratuito para el Novillero Pobre, y en menos que canta un gallo lo acabaron los torerillos que cargaban con el santo y la limosna... ¡Ingénuo Vallito"!
Visto el fracaso, "Vallito" volvió a torear lo que saliera y a como fuera por las placitas de pueblo. ¡Una figura del toreo que no pudo ser!
Hace cuatro años organizó una cuadrilla de "Charlots", rememorando quizá su aventura por tierras jarochas que truncó la racha de triunfos que iban construyendo el triunfo máximo. Tal vez la amarga experiencia influyó en "VaIlito", que desde entonces se empeña en organizar cuadrillas bufas con la esperanza de que algún anónimo "botones" se transforme en la figura que él no pudo ser; porque habrán de saber ustedes que el "botones" de los "Charlots" es el mimado de la cuadrilla, al que se le dan todas las facilidades, al que en cuanto sale un bicho propicio se le da "manga ancha" para torear. Y "Vallito", romántico y quijote, piensa que alguna vez un "botones” de su cuadrilla luzca botones de brillantes en la pechera de la camisa...
ooo
Y aquí entra el burro-toro, otra "figura" forzadamente cornuda que también malogró. Hará unos meses "Vallito" organizó la cuadrilla bufa "El Bombero Torero" y los "Pikaros". Cuadrilla postinera, con magníficos elementos, estupendamente vestida y presentada y cuyo representante y apoderado lo es nada menos que el popular taurino "Don Dificultades".
Pues, bien, a punto de hacer su debut la cuadrilla, unos torerillos llevaron a "Vallito" un burro, al que un par de aguzados pitones ajustados a la cabeza, daba un cómico y extraño aspecto. El burro, -decían los torerillos, era bravo, de pura casta y embestía "de bandera". "Vallito", pensaba que el jumento sería un éxito en las "pachangas", lo sujeto a una prueba de la que el animalito salió triunfante. Fué en la placita de San Bartolo, donde en presencia de un grupo de cronistas y aficionados se exhibió por primera vez la flamante cuadrilla. La "lidia" del burro-toro hizo desternillar de risa a los presentes, El espectáculo, brillante, exótico y gracioso a más no poder, prometía ser toda una sensación. Y "Vallito" y los "Pikaros" pasaron fatigas mil para transportar al burro-toro a la provincia, donde les aguardaban éxitos rotundos. Así fué. "Vallito" y sus "Charlots" triunfaban en toda la línea, mientras el burro-toro no hacía acto de presencia... porque con plaza Ilena, el jumento se negaba a embestir y atropellaba y coceaba peligrosamente. Y hasta entonces supo "Vallito", investigando el fenómeno, que al asno le espantaba el estrépito de la garrocha y toda clase de movimientos que tuvieran algo que ver especialmente con su lomo. Allá, en sus primeros meses de vida, un viejo torero que vivía por la colonia Narvarte lo había amaestrado con la ilusión de que algún día tuviera por dueño nada menos que al célebre cómico y torero bufo Mario Moreno "Cantinflas". Pero el viejecito murió y el burro fue la diversión de todos los muchachos y torerillos de la colonia. Alguna vez lo banderillearon "de verdad". Desde entonces el burro-toro nada quiso con los toreros. En San Bartolo, embistió quizá porque pensó muy filosóficamente, como buen jumento, que los cronistas habrían de hacerle una brillante reseña...
A "Vallito" no le quedó más que deshacerse del animalito que sólo sacaba a relucir su belicoso temperamento para hacer estropicio y medio en los hoteles y posadas donde se alojaba la cuadrilla, Muy a su pesar llevó al asno al Circo Atayde. "Vallito" se esforzó por dar una exhibición taurina que dejara convencidos a los presuntos compradores. Mas a cambio de embestir unas cuantas veces, el burro rompió una docena de finas butacas. El señor Atayde propuso a "Vallito" comprar el asno como carne para los leones. ¡Aquello no podía aceptarlo "Vallito"! Como quiera, tenía algún cariño al animalito. Pero algo había que hacer: no podía volver a casa con el jumento. No había sitio posible para el inquieto pollino. Y caminando, caminando, tropezó con un indio que arreaba una manada de jumentos, "Vallito" casi le regaló el burro, más que nunca, porque había desdeñado gloria y buena vida para acabar como un burro cualquiera...
Y ahora "Vallito" sigue haciendo "El Bombero Torero", con más traza de emperador ruso por la impresionante catadura, recorriendo la provincia con sus bien vestidos "Pikaros", cumpliendo con la muy noble tarea de hacer reír a las multitudes y tejiendo la eterna ilusión de transformar algún anónimo "botones" en una figura del toreo que lleve botones de brillantes en la camisa...
Semanario La Fiesta, No. 183, del 13 de mayo de 1948.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario